Opinion Ruben Bautista febrero 5, 2020 (0) (518)

CÉSAR COLL, UN PILLO DE SIETE SUELAS

Cuando ganó las elecciones locales el Partido Acción Nacional, en 1995, no todo fue bueno para Jalisco: llegó a la alcaldía de Guadalajara César Coll Carabias, un fanático religioso tan corrupto, que empezó a robar, antes de asumir la Presidencia Municipal.

Unas semanas después del triunfo, Coll se entrevistó con el alcalde saliente, el ingeniero Alberto Mora López, para acordar los términos de la entrega recepción.

El primer tema que abordó el corruptazo panista, fue el de los gastos de la ceremonia de toma de posesión.
Mora le dijo que había ya un presupuesto para eso, a lo que Coll respondió que él prefería manejar ese dinero.

Por más que Mora Lopez le explicó que eso no era posible, el chilango insistió y el alcalde le entregó, no recuerdo exactamente cuánto, pero una cifra aproximada a los cinco o seis millones de los pesos de hace casi 25 años, y Coll firmó un recibo.

Se vinieron los gastos de la ceremonia, y Coll no hacía por pagar, por lo que se pagó con dinero de la Tesorería Municipal.

Pasó el tiempo, y un periodista mala leche investigó el asunto, y quedó todo claro. O más bien turbio, muy turbio.

Entrevistaron al cristianísimo alcalde y explicó con todo el cinismo de un ladrón.

Miren, dijo, efectivamente yo recibí ese dinero para los gastos de la toma de posesión, había que gastarle.

Y el periodista insidioso, le mostró documentos en los que se demostraba que los gastos los pagó la Tesorería Municipal.

Atrapado con los dedos en la puerta, Coll confesó que ese dinero lo había utilizado en pagar gastos de campaña, incluyendo diversas cantidades para miembros de su equipo, y para él mismo, porque en ese tiempo no trabajó y de algo tenía que vivir.

Así, ¿o más bribón?

Y bribón corriente, mire usted: cada mes, llegaba a su residencia de la calle Naciones Unidas, en Zapopan, uno o dos camionetas de Parques y Jardines, del Ayuntamiento de Guadalajara, con una cuadrilla de trabajadores, para arreglarle el jardín. Los medios publicaron fotos.

De su esposa, de la misma calaña, luego me ocupo. Desfalcó al Dif.

Luego, Coll fue llamado por Emilio González Márquez, para asumir el cargo de Director del entonces Ceas, hoy Cea.
Ello, pese a que Coll estaba impedido por el Gobierno Federal para desempeñar cualquier cargo público.

La razón, es que como funcionario de la CNA, adquirió un edificio para la institución, en 800 millones, sin procesos de ningún tipo, y el avalúo era de menos de 600 millones.

Con este perfil ¿le extraña a usted, que se haya irresponsabilizado del grave problema de contaminación del Río Santiago, y que ocultara datos, para tapar su incompetencia?.

Ah, pero a católico, nadie le gana.

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