Opinion Redacción febrero 20, 2020 (0) (222)

SENSIBILIDAD Y BUEN GOBIERNO

SENSIBILIDAD Y BUEN GOBIERNO

La Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico define a los buenos gobiernos como aquellos que cumplen con las siguientes características:

Participación, Legalidad, Transparencia, Responsabilidad, Consenso, Equidad, Eficacia y Eficiencia y Sensibilidad.

Cumpliendo lo anterior, se asegura que la corrupción será mínima, y el proceso de la toma de decisiones se hace buscando el consenso de todos, tomando en cuenta a la minoría y sus peticiones, así como a la voz de los más desfavorecidos. También se trabaja para implementar políticas públicas de estado que garanticen cubrir las necesidades presentes y futuras de la sociedad.

Dicho lo anterior, un buen gobierno no busca confrontar ni dividir a los actores políticos y sociales, ni imponer su visión a rajatabla sobre la sociedad, mucho menos evadir su responsabilidad en los temas torales que afectan sistemáticamente a sus gobernados y la rendición de cuentas y la transparencia debe ser una constante desde la toma de decisiones hasta la evaluación de los recursos ejercidos.

Los grandes males de muchos países, incluyendo a México, son debido a sus malos gobiernos. Las decisiones se toman de manera cupular, el ejercicio público no involucra a la sociedad y quien es electo para ejercer cargos de elección popular lo sigue considerando como un legado patrimonialista, más que un mandato de los ciudadanos para buscar mejoras a las condiciones de todos.

Esto cobra relevancia cuando en los poderes ejecutivo y legislativo, lejos de ser sensibles ante la grave crisis de inseguridad que azota al país, que en el manejo de los casos de Ingrid Escamilla y la pequeña Fátima, dejaron al descubierto la marca de intolerancia de la 4T, desde las declaraciones de AMLO tachando oportunismo político a la oposición, pasando por la cuestionada senadora Nestora Salgado, quien invita a no hacer “criticas tontas” al presidente, hasta las de Yeidkol Citlalli Polenvsky, quien rechazó que hayan aumentado los feminicidios y pidió a las feministas que sean más creativas para manifestarse y un grupo de senadores morenistas que responsabilizaban a los padres de la infante. Lo que sin duda nos deja en claro que en este país, los contrapesos no existen y las prioridades del partido en el poder no es la gente, es defender la imagen de su caudillo a costa de todo.

ALFONSO GARCÍA SEVILLA

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