El Tema de Hoy Redacción junio 2, 2020 (0) (137)

Morir a manos de un policía

Nunca se vio Minnesota así. Las calles que hasta hace poco parecían desiertas, estos días se han mantenido repletas. Se escuchan cánticos, consignas y llamados por la justicia, proclamas para que la muerte de George Floyd no se olvide, pero sobre todo para exigir que nunca más se repita un hecho como este.

El lunes 25 de mayo George Floyd fue detenido por cuatro policías. En ningún momento mostró resistencia, de acuerdo con lo que se muestra en los videos de seguridad. Aun así, uno de ellos lo sometió y colocó una rodilla sobre su cuello, justo a un lado de la patrulla.

Floyd rogaba por aire, las personas a su alrededor exigían que lo liberaran de esa posición. Algunas de ellas grabaron el momento. En menos de 10 minutos Floyd, quien era un ciudadano afroamericano, perdió el conocimiento y fue llevado a un hospital, donde murió.

El video lo vieron miles de ciudadanos estadounidenses y de otras partes del mundo, que se preguntaron qué había pasado con el hombre caucásico que trabajaba como policía y sus compañeros.

No fue hasta el 27 de mayo cuando las autoridades decidieron separar de su cargo a los oficiales que realizaron este hecho y el 29 iniciaron un proceso penal por asesinato, sólo contra quien lo mantuvo sometido.

La sexta causa de muerte en jóvenes afroamericanos

A pesar de los impactantes hechos mostrados ante las cámaras, la muerte de George Floyd no es un hecho aislado, sino algo relativamente común en Estados Unidos, pues uno de cada mil hombres afroamericanos podría morir a manos de un policía.

Esta es la sexta causa de muerte de los hombres afroamericanos, sobre todo en aquellos que tienen entre 20 y 35 años, de acuerdo con un estudio de la Academia Nacional de las Ciencias de EUA, publicado en agosto de 2019 por Frank Edwards, Hedwig Lee y Michael Esposito.

En el caso de hombres latinos, de pueblos nativos americanos y originarios de Alaska, la probabilidad se reduce a uno de cada dos mil, pero continúan en un rango de mayor posibilidad que el resto de los ciudadanos en el país.

Trayvon Martin, Ahmaud Arbery, Tamir Rice, Oscar Grant, Eric Garner, Jordan Davis, entre otros ciudadanos afroamericanos también perdieron la vida por los ataques de policías y expolicías que aseguraban cumplían con su deber de protección, pero dispararon antes de asegurarse de que se tratara realmente de una persona peligrosa.

Estos jóvenes fueron asesinados mientras corrían, jugaban con un arma de juguete, se encontraban en una fiesta de fin de año, entre otras actividades que aparentemente no implicarían un riesgo, pero la policía las consideró como tal por su color de piel.

El proyecto Mapping Police Violence, que realiza investigaciones sobre las muertes provocadas por policías en Estados Unidos, indica que sólo en el año 2019 mil 99 personas fueron asesinadas por un miembro de las fuerzas civiles de seguridad pública.

El mapa interactivo, presentado en su página web, muestra que en el lado este del país fueron más comunes los asesinatos.

Durante todo el año sólo 27 días no terminaron con la vida de ninguna persona. En total se identificaron dos jornadas continuas sin víctimas, en el mes de junio. El 28 de enero nueve personas perdieron la vida por un oficial y fue el día con más muertes.

Si bien es cierto que las muertes perpetradas por los oficiales han sido contra todo tipo de personas, los policías de tez blanca han matado tres veces más afroamericanos y 1.3 veces más personas afroamericanas que no portaban ningún arma.

La geolocalización de los hechos se suma a uno de los factores relacionados, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Boston, publicado en julio de 2019.

Los tiroteos de la policía en las ciudades están fuertemente relacionados por la segregación que aún existe en los barrios, pues aún existen zonas donde predomina la división por color de piel y la percepción que tienen los oficiales de las mismas.

Es más común que se dispare o se detenga a los ciudadanos en los barrios en los que predomina la población afroamericana. “Esto forma parte del racismo estructural y particularmente de la segregación racial” introyectado en la población y en los policías, asegura Michael Siegel en la investigación de la que fue coordinador.

Otro de los factores a considerar son las leyes que regulan las armas. En Estados Unidos es legal comprar y utilizar armas de fuego, aunque cada estado tiene una legislación particular alrededor del tema. Un estudio realizado en 2018 por Vox, medio estadounidense, indica que entre más laxas sean las leyes del estado, mayor es el número de asesinatos a manos de policías por armas de fuego.

Además, Mapping Police Violence realizó una comparación sobre el nivel de crimen en los estados para estipular si hay una relación directa entre los asesinatos y el número de casos de violencia local, pero estos aspectos no tienen ninguna correlación, de acuerdo con las cifras de los años 2013 al 2018.

Cabe destacar, como antecedente, que Estados Unidos es el país industrializado y de ingreso alto en el que sus policías asesinan a más personas al año, asegura un estudio realizado por The Guardian, en el que se comparan las estadísticas de las naciones de mayor desarrollo económico.

Cambiar el futuro para Estados Unidos

Una de las soluciones ante esta problemática es cambiar la estructura del entrenamiento de los propios policías para evitar que durante su formación se les inculque que las zonas con población mayoritariamente afroamericana y latina son las más peligrosas, de acuerdo con las conclusiones del informe de la Universidad de Boston.

Otra de las medidas propuestas es la contratación de un mayor número de policías y profesionales afrodescendientes e hispanos, aunque esto no sería efectivo hasta que se contratara a más del 40 por ciento de los trabajadores de seguridad pública de este origen, de acuerdo con un estudio publicado en 2017 por la Universidad Pública de Indiana.

La respuesta que mejores resultados ha mostrado, de acuerdo con el Proyecto Uso de la Fuerza, es que se les indique a los policías que deben agotar todos los recursos posibles antes de recurrir al uso de un arma, lo cual ha impactado positivamente un 25 por ciento en las evaluaciones de los oficiales ante situaciones complejas.

La desconfianza en las autoridades

De acuerdo con el propio estudio de Mapping Police Violence, el 99 por ciento de los policías en Estados Unidos que cometen un asesinato no tuvieron cargos criminales entre los años 2013 y 2019, y menos de un cuarto de los que inician un proceso penal tienen una condena por el delito que cometieron.

Por ello, no resultan extraños los carteles en las manifestaciones de los últimos días, en los que reclaman que si la policía es quien termina con la vida de los ciudadanos, entonces a qué autoridades se acude para combatir estos crímenes.

Las manifestaciones que en los últimos días se han observado no solamente llevan a cuestas las proclamas por la vida de George Floyd, sino por el resto de los ciudadanos afroamericanos que han muerto por su color de piel y por la vida de los que experimentan la discriminación de forma cotidiana.

Con información de Notimex

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